El problema de la existencia del mal

El problema de la existencia del mal en el mundo es una de las cuestiones más profundas de la teología y de la filosofía de la religión. Si Dios es bueno, todopoderoso y creador de todas las cosas, ¿por qué existe el mal? ¿Por qué permite el sufrimiento, la injusticia, la violencia, las enfermedades y la muerte?
La perspectiva parte de una idea fundamental de la fe cristiana: Dios no creó el mundo malo, sino bueno; el mal no forma parte del proyecto original de Dios, sino que entra en la creación como consecuencia del pecado y del mal uso de la libertad humana.
Desde esta perspectiva podemos construir una explicación teológica bastante completa, siguiendo el relato de la creación, el pecado original, la libertad, la responsabilidad humana y la acción de Dios en la historia.
1. Dios creó el mundo bueno: el mal no estaba en el proyecto original
Para comprender el problema del mal hay que comenzar por el principio: la creación.
El libro del Génesis presenta a Dios creando el mundo y contemplando su obra. Al terminar, afirma:
«Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno» (Génesis 1,31).
Esta afirmación es esencial. Significa que el mal no pertenece a la naturaleza original de la creación ni procede de una voluntad malvada de Dios.
Dios crea por amor, y todo lo que sale de sus manos participa de esa bondad.
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