Cuentos con moraleja: "Las apariencias engañan"

En la foto aparece un hombre caminando por la orilla de un lago, pero a primera vista nos da vértigo, pues la ilusión óptica nos hace creer que está caminando por el borde de un precipicio. Y es que “las apariencias a veces engañan”.
En una prestigiosa universidad de Sudamérica, el primer día de clase, se encontraba en la biblioteca un hombre vestido de vaqueros, camiseta de cuadros, limpio, cabello largo y unos tenis muy usados, pero cómodos. En sus manos llevaba varios libros.
- ¿Quién es ese hombre?, era la pregunta general.
- Es un profesor de Física, y viene de Norteamérica -fue la respuesta, con la siguiente historia:
Caminando lentamente por el campus, se dirigió lentamente hacia las oficinas de la secretaría de la universidad. Una vez allí, pidió, en un español poco fluido, una entrevista con el decano. Le indicaron que estaba en una reunión con un grupo de profesores. El hombre insistió en verlo. La secretaria lo buscó, y al rato salió el decano a verlo.
Luego de saludarlo, el hombre le dijo:
- Vengo a pedir trabajo como profesor de Física.
El decano miró su apariencia de arriba abajo. Su aspecto era la antítesis de un profesor universitario. De pronto, el decano dibujó una leve sonrisa en su rostro y lo invitó a que lo acompañara. Entraron en una sala donde había una media docena de profesores universitarios. El decano le dijo:
- Hace poco recibimos este libro como texto guía. Estamos aquí intentando solucionar unos problemas de Física. Si usted es capaz de resolverlos, lo contrato como profesor.
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